Descripción
Desde muy niño sabía lo que quería. Empezó a pintar sólo con dos colores; dos colores nada más que le compró su padre. Y desde ese primer momento hasta hoy, fue conquistando, solo, sin escuelas, sin maestros, sin talleres a los que acudir, un camino que, en estos momentos, lo definen como un autor que hace lo que quiere y que pinta ajeno a lo que existe en el mundo, a lo que es moderno y a lo que algunos se empeñan en decir qué es lo que hay que hacer.
Su realismo es convincente por su determinante calidad, por descubrir a un pintor convencido y por desarrollar una pintura que, pese a quien pese, no tiene tiempo ni edad.
En su desarrollo artístico encontramos hitos que van a suponer el afianzamiento y credibilidad de un pintor que, ya, no es aquel joven que se desenvolvía muy bien en los complejos mares de la pintura figurativa, sino que va alcanzando cotas de notable artisticidad en una profesión que ya es considerado y valorado.
Expone en varias ciudades españolas y su obra se presenta en algunas ferias americanas, sobre todo en la que tiene lugar en el Jacob Javits Convention Center de Nueva York.

